Estudié Filosofía y Letras, un ancestro que desapareció de la faz académica, como si hubiera sido tragado por un dios administrativo con hambre de planes de estudio completos para vomitarlos sesgados.
No tengo una carrera literaria que mostrar, ni un linaje de autores ilustres vigilándome desde ninguna pared. Escribo porque ando por los pasillos de la vida cotidiana y el caos insiste, se me cuela en los bolsillos y me obliga a darle forma, a darle otra realidad.
Pronto publicaré, espero, mi primer libro (o dos). Quién sabe. Lo que empezó siendo una recopilación de poemas sin más ha acabado en un viaje a través del tiempo por los cuadernos de colores de María. Los poemas exigían contexto. Lo que pasó, lo que creo que pasó, lo que me contaron.
También tengo un blog algo antiguo, una especie de cuarto trastero donde guardo mis experimentos. Cuando Google decidió un día que Blogger no entraba en sus planes de modernidad, sembró el caos, rompió los puentes y acabó con comunidades enteras. Dejó mi rincón un poco huérfano. Sin seguidores, sin comentarios. Pero la esencia sigue intacta.
En fin, aunque solo se asome una persona, y encuentre aquí un reflejo, un temblor o una compañía mínima, todo este tinglado habrá merecido la pena.
Adela Blanes Restoy